¿Cuál es el papel del estudiante en
los sistemas de educación a distancia y qué relación tiene éste con el proceso
o concepto de estudio independiente?
La
introducción y uso de la tecnología en la educación provocó el replanteamiento
de los enfoques tradicionales de la enseñanza y aprendizaje. Actualmente, gracias a la tecnología tanto
maestro como alumno comparten la responsabilidad de construir aprendizajes
significativos. En el caso de la educación a distancia, la función del maestro radica en diseñar las experiencias de aprendizaje y proporcionar
apoyo para la comprensión de las dificultades en la construcción de
conocimiento y el estudiante es el
principal responsable de su aprendizaje.
El rol del estudiante en la educación a distancia es
complejo y son múltiples las acciones que debe desempeñar, ya que debe regirse
bajo un sistema autosuficiente que requiere el dominio de ciertas
habilidades tanto intelectuales como de procedimiento en el uso de los
medios; los recursos y la interacción con el material, con el profesor y con
otros estudiantes; además, de sus propias estrategias para lograr sus metas de
auto-instrucción.
Debido a que la educación
a distancia centra su atención en el aprendizaje - y no en la enseñanza- posee
todas las características que definen al estudio independiente. Esto es, conformarse como un modelo estratégico de aprendizaje orientado hacia la
transformación y formación de habilidades y hábitos de aprendizaje que permitan
al alumno la apropiación y conformación de una sólida actitud intelectual con
respecto a su desarrollo y desempeño académico de manera autónoma valiéndose de
los materiales impresos, herramientas tecnológicas y los canales de
comunicación que la educación a distancia facilita.
De los Santos (1996) nos menciona
que dentro de las capacidades que el alumno debe potenciar, por sí mismo, para
lograr el éxito en el estudio independiente están: a) el
establecer contacto con cosas e ideas, b) comprender los fenómenos y textos, c)
planear y solucionar problemas, d) ejercitarse mediante actividades y manejo de
la información, e) mantener la motivación para la actividad y el aprendizaje. Estas
capacidades coinciden con los conocimientos y estrategias que enumera Colom
(1998) para posibilitar la educación a distancia. Entre estas estrategias, él
menciona la comprensión, retención, aplicación y resolución
de problemas; estrategias de transferencia y de clasificación y clarificación;
estrategias afectivo-emocionales y de sensibilización; estrategias de
habilidades y destrezas; de repetición, elaboración, organización, aplicación,
ejecución y transformación.
Es decir, el
estudiante debe ser el planeador, ejecutor y evaluador de su propio
aprendizaje; por lo que debe de estar lo suficientemente motivado y tener
los objetivos perfectamente definidos para involucrarse con responsabilidad en
la construcción de nuevos conocimientos siguiendo una práctica continuada, administrando
su tiempo eficientemente, modificando sus esquemas cognitivos, adquiriendo
nuevas o más eficientes estrategias y rectificando sus errores en función del
objetivo de aprendizaje que se haya planteado para llegar a la culminación exitosa
del proceso de auto-instrucción guiada a
distancia por un asesor.
DE LOS SANTOS, J. (1996) “El estudio independiente:
consideraciones básicas” en Ávila, P. y Morales, C. (Coords.) Estudio
Independiente. México: OEA -ILCE. pp. 9-18.
COLOM, A.
(1998) “Pedagogía tecnológica para la educación a distancia” en Tecnología
y Comunicación Educativas. Año 12, N° 27. Enero-Junio. México:
ILCE. pp. 11-16.
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